domingo, 2 de septiembre de 2012

domingo, 1 de enero de 2012

Londres

Volamos rumbo a Londres.
Aterrizamos en el aeropuerto de Gatwick.
Nuestro paraguas en mano y chubasqueros ya que esperamos encontrar -nieblas, lluvia, frío -pero nada más alejado de la realidad cuando por fin aterrizamos en el aeropuerto londinense.
Tras una hora en tren , metro llegamos al centro neurálgico de la ciudad.
Yo diría que Londres es una ciudad perfecta si eres rico.
Millones de asiáticos, franceses,italianos y miles de españoles, en sus calles te puedes encontrar gente de todas las razas y escalas sociales.
Con un sol de justicia llegamos al hotel, para dejar las maletas y tomar nota de la lista de destinos a conocer.
Fuera paraguas, chubasquero etc .. hace un calor insoportable.
Nos esperan unos días para conocer esta gran ciudad. En nuestro recorrido descubrimos restricciones en ciertos perímetros urbanos que les han obligado a sus ciudadanos a cambiar sus automóviles por transporte publico, el proceso se inicia en 2003 con la implantación del peaje urbano.Los vehículos pagan entre 9 y 12 libras de 10 a 14 euros por circular por el centro.Esto ha supuesto una reducción de trafico del 21%. Esta medida ha logrado que la gente use más los famosos autobuses rojos que circulan las 24 h al día. Por cierto los medios de transporte resultan demasiado caros para una ciudad que pretende promocionarlos . El metro también tiene un incremento especial en horas punta, siendo los precios determinados según la zona .Otra forma de moverse por la ciudad son los famosos taxis con los legendarios CABRIES-taxistas-que están acostumbrados a las propinas de 10 a 15 %.
El sol escasea en Londres por lo tanto cuando se deja ver hace que los parques se llenen, es curioso ver como la gente ocupa las hamacas que llenan todos sus parques para descansar, o leer tranquilamente.
Llegamos a Hyde Park la zona verde más grande de Londres con sus 145 hectáreas de arboles centenarios, aves y un enorme lago. Todo ello en el centro de la ciudad.
En nuestro paseo nos encontramos , ciclistas, corredores, gente descalza en el césped haciendo picnic. Cuentan que en sus inicios fue zona de caza de Enrique VIII, hoy pasado el tiempo su oferta cambia , los niños pueden montar en pequeños caballos, alquilar una barca etc.
En fin un parque emblemático. Proseguimos nuestro paseo y descubrimos una exposición de pintores en la calle con la sorpresa de encontrar algún pintor que otro español.
A unos 10 minutos andando nos encontramos el mercadillo de Noting Hill con decenas de tiendas de todas las nacionalidades.
No podía faltar en nuestro recorrido la Abadía de Westminster , o una inolvidable puesta de sol a orillas del Támesis , o la famosa policía montada a caballo.
Una ciudad llena de torres con reloj y una gran pasión por el té. Después de varios días y un gran dolor de pies nos dejamos algunas zonas sin ver de Londres. Es enorme, pero es interesante que quede algo , porque así te obligas a volver.


Isla Cabrera

Se dice que el paraíso fue el lugar elegido por Dios para crear al hombre a partir del polvo de la tierra y a ese lugar se le conoce como Jardín de Edén.
Creo personalmente que no existe solamente un paraíso; hay muchos escondidos en varios rincones del mundo.
Lugares que difícilmente se olvidaran a lo largo de nuestra vida.
Aquí comienza nuestra historia y la visita a uno de estos paraísos.

22 horas-
Cuando pienso en madrugar aunque pongo el despertador me cuesta conciliar el sueño,creo que me voy a quedar dormida.
Rimmm rimmmm.Tras unas horas de lindos y escasos sueños.

7 de la mañana- !!!Arriba todo el mundo!!!! Hoy vamos de viaje!!
Estamos de vacaciones y nosotros ponemos los horarios y decidimos donde ir y que hacer.

Almudena no tiene donus para desayunar pero disfruta de una magnifica ensaimada de Mallorca.Vamos, vamos, que el autobús no espera. Una visita a la cocina para dejar los vasos, mochila al hombro y corriendo al ascensor.
Un pequeño maratón para llegar al autobús con destino San Jordi.
Al fin llegamos.....
Posteriormente cogemos el barco,nuestra proxíma parada Parque Marítimo Terrestre del Archipiélago de Cabrera. Entre alguna que otra risa- Julio Romero de Torres- nos acompaña en nuestro trayecto con las canciones de Almudena , las fotos de Manuel, y la felicidad de Jordi.
Poco a poco en este soleado día nos vamos acercando a este espacio natural. Al fondo vemos anclado el yate de la familia Real.
Proseguimos nuestro trayecto disfrutando de este litoral extremadamente recortado con acantilados de gran belleza. Las primeras imágenes nos hacen pensar que estamos en un paraíso. Nuestro destino un pequeño embarcadero ,ilusionados y felices descendemos las escaleras del barco. Nos espera un día maravilloso. Junto a nosotros en lo alto un hermoso castillo tocando el cielo. Cuentan que sus muros albergaron a más de 5.000 soldados franceses prisioneros de la Batalla de Bailen que en su mayoría murieron a causa de enfermedades , abandonados allí a su suerte. Continuamos por la senda disfrutando de unas magnificas vistas, pinos junto al mar, aguas transparentes y alguna que otra lagartija que se cruza en nuestro camino asustándome.
Apenas unos minutos para darnos cuenta de que Cabrera es el Universo perdido en el Mediterráneo.
Un baño que nunca olvidare, nadando junto a peces enormes que no se asustan de la presencia humana, espero que esto siga así durante mucho tiempo.
El día pasa volando y llega la hora de ir recogiendo.
Otra vez el el barco, pero aquí no termina la aventura nos falta una parada en la cueva azul ,para darnos un baño que no olvidaremos.
Fresquitos y después de un día magnifico algo nos hace levantarnos impresionados y es que nos acompañan unos delfines en estas aguas cristalinas. Inolvidable . Disfrutando de la naturaleza en estado puro. Sin dudarlo volveremos a este trocito de mítico Edén.
Atrás queda un día agotador , llegamos a casa, y al final el cansancio hace que sucumbamos en la cama.
Mañana más.


sábado, 24 de septiembre de 2011

viernes, 16 de septiembre de 2011

Feria de Albacete 2011

Aquí os dejo unas fotografías de estas maravillosas fiestas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Pico Atalaya


26 de febrero. 9:30 de la mañana.
Un buen día para hacer frente a mi primera montaña. En esta pequeña aldea de Fuente de la Carrasca comienza mi reto, un reto complicado.
-Pico de las Cabras, 2080 m.
-Pico de Atalaya, 2083 m.
-Pico Calderón, 2060 m.
Los más altos de la provincia de Albacete.
Cogemos las mochilas y al monte. Llegamos junto a un pequeño nacimiento de agua a los pies de la montaña. Debajo de la mole montañosa las cosas cambian, veo la montaña como lejana, alta, llena de desafíos, me siento impotente y temerosa ante tanta gradiosidad.
Es mi primera montaña, mi primer sueño por las alturas.
Cientos de veces me he puesto a pintar en el llano para apreciar mejor los montes y lugares más altos que casi tocan el cielo, pero hoy, si no sucede ningún percance, podré admirar mejor los llanos desde arriba. En ello pondré toda mi energía y mucho entusiasmo. Me asustan las pendientes vistas desde aquí abajo, pero hay un objetivo que cumplir y lo intentaré.
En nuestro camino de ascenso, al igual que en la vida, lo que parece claro sobre el mapa es muy difícil en la realidad.
Comenzamos la ruta por el Barranco de la Carrasca, piedras resbaladizas, en muchos casos tramos y paredes verticales que nos hacen subir aferrándonos a las rocas. Sin aliento y exhausta prefiero no mirar abajo.
Primer kilómetro, y ante la dificultad, surgen momentos de impotencia, y desesperanzada decido tirar la toalla, pienso que si no puedo apenas subir, menos podré bajar.
Pero estos momentos duran segundos, una fuerza especial surge de mis adentros cuando Jordi dice tú puedes.
En nuestro trayecto, espinos, aliagas, lagartijas, enebros, alguna que otra hermosa flor de nieve (Edelweiss Leontopodium alpinum) y algunos pinos.
Un terreno abrupto en algunos tramos, con bastante pendiente, y con abundantes piedras sueltas que dificultan la ascensión.
Llegamos a un pequeño collado y una paradita para tomar un bocadillo, agua, y sorprendernos con las preciosas vistas. Aquí sentada ya soy capaz de mirar para abajo y puedo vislumbrar toda la comarca con el hermoso pico de La Sagra nevado frente a nosotros. El paisaje en cada metro conquistado va siendo diferente y comenzamos a ver neveros. Nos encontramos unos hitos que alguien ha dejado para facilitar la subida y que nos ayudan en nuestro ascenso, haciéndolo más seguro.
Poco a poco la montaña se va apoderando de nosotros y deja de ser esfuerzo para ser admirada, el silencio, los pájaros, el sonido del viento sobre los árboles, la nieve, el sol me cargan de energías y disfruto con ella. Así, paso a paso, bastón en mano, llegamos a la cumbre del pico Calderón, 2060 m. El viento sopla fuerte aquí en lo alto, por lo que hay que sacar los forros polares de la mochila, pero la sensación es magnífica. Parece que toco el cielo. Grito a los cuatro vientos. Lo logré, lo logré. Entusiasmo, alegría, felicidad, un reto cumplido y una sensación que jamás había sentido, hermosa, idescriptible.
A mano izquierda el punto geodésico con vértice de Las Cabras y, a la derecha, La Atalaya. Durante treinta minutos nos disponemos a desplazarnos entre la nieve por las cumbres de ambos picos. Nuestro ascenso no ha sido fácil, ya que es una ruta poco marcada y un poco complicada, pero ello hace que siga intacta, ya que los visitantes son muy pocos.
Estas montañas pequeñas siguen teniendo su encanto, ya que no están masificadas. Es una pena que otra cumbre mucho más hermosa, como el Everest, con tantas visitas la hayan convertido en el vertedero más alto del mundo. El año pasado fueron recogidas por los sherpas 6000 toneladas de basura, en un intento de preservar la montaña.
Una vez más he vuelto a descubrir que puedo, que merece la pena intentarlo. Querido lector, mi consejo, no dejes de subir montañas. Déjate llevar por la magia, no intentes racionalizarlas, mira la naturaleza, cierra los ojos, disfruta el paisaje, del placer de llegar.
Nadie puede morirse sin vivir las sensaciones que produce la cumbre. Ahora formará parte de mi vida para el resto de mis días.
Hace unas horas sentía miedo ante la montaña, ahora sé que habrá más retos y nuevas aventuras en la cumbre.
Después de comer y tomar algún que otro refrigerio, ya que el sol calienta, comenzamos a bajar con algún que otro resbalón sin importancia. Ahora realizaremos todo el camino siguiendo los hitos que nos llevarán a la cueva de ganado donde termina nuestra aventura. Ahora miro su grandiosidad, pero siento que la montaña "engancha" porque conecta con nuestro yo más profundo, con nuestra necesidad de superación y a pesar del agotamiento, impulsa a seguir adelante y el esfuerzo que hay que hacer para llegar a la cima merece la pena.
Nada igual que ver lo que hay más allá.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Salamanca

Todo aquel que visita Salamanca espera ver y descubrir los lugares mas emblemáticos que la caracterizan. Hace mucho frío en nuestro paseo por sus calles llenos de visitantes que se multiplican exponencialmente al llegar a la Plaza Mayor, de estilo churrigueresco, asimétrica y aunque parece cuadrada, no lo es. Desde 1935 es Monumento Nacional.
Esta ciudad, recibe millones de turistas al año, lo que la convierte en una de las ciudades más visitadas del país. La cultura se respira en el aire por cualquiera de sus edificios con esa piedra de Villamayor que le da un tono dorado, dicen que su contenido en hierro al contacto con el aire se oxida, dándole una luz especial, sobre todo al aterdecer.
En nuestro caso la visita tiene un valor añadido: la Oposición a la que tendremos que enfrentarnos mañana, 24000 personas para muy pocas plazas. Aunque tenemos que irnos a dormir pronto, nuestros buenos propósitos, no nos impediran esta noche ver las maravillas del lugar, tomar unas tapas y cenar por ahí, ya que la cocina de esta ciudad goza de gran reputación.
Si hablamos de maravillas no podemos olvidar los paisajes nevados de los que hemos podido disfrutar desde el tren: Mari Angeles, Juan, Ana, Miguel, Paloma... Durante el trayecto, alguna que otra broma intentando fotografiar el paisaje, como cuando llamamos al Revisor y le decimos que si nos puede hacer un favor y el Sr atento dice: ¿si puedo? entonces nosotros contestamos ,que no nos salen bien las fotos por el movimiento, que si puede parar el tren un momento. Bueno, entre risas transcurre nuestro viaje, con una anécdota detrás de otra.
Merece la pena proseguir nuestro paseo por esta Ciudad al anochecer y perdernos en las luces de sus edificios . Llegamos la Casa de las Conchas con su hermosa fachada. Dicen que son cerca de 300 las que recubren toda la fachada o la Catedral Nueva con la figura de un astronauta que llama poderosamente la atención. Un edificio detrás de otro para impregnarnos de un entorno mágico. Un viaje más para añadir a mi curriculum viajero ansioso por vivir experiencias diferentes de las tradicionales, y es que esta ciudad al caer la noche es única.
No podemos irnos a dormir sin haber probado los dulces típicos con cabello de angel y piñones.
Amanece y algunas gotas comienzan a hacer acto de presencia, el día ha cambiado, el tiempo al igual que nuestra Sociedad en continuo proceso de transformación. El País ha sufrido cambios importantes en los últimos años. Con el incremento del paro, son demasiadas las familias que tienen tres generaciones sin trabajo, algo impensable pero real. Una problemática que a veces asusta, pero aquí estamos, intentanto poner los cimientos para algo estable.
En tiempos de crisis, surge otra forma de viajar por todo el país, oposición tras oposición y un examen detrás de otro. Intentando algún día llegar a la nota de corte ya que el esfuerzo realizado no es poco.
13:30 horas. Final de un objetivo marcado. Hay veces que tener una plaza lo veo como algo poco asequible en estos tiempos que corren, invierto mi dinero, mis energías y motivaciones, pero resulta casi imposible. Me digo que hay que resistir, resisto y cuando un sueño se rompe hay que volver a soñar. Mientras tanto, hay una maleta que no paro nunca de guardar y unos amigos que me entibian el alma. Aunque el tiempo para nosotros gotee lentamente en esta desesperada trayectoria de nuestro miedo universal "incrementado por un mundo maltrecho por la gran crisis económica y social". Hoy tenemos mas oportunidades que nunca de transformarnos y transformar el mundo, pero nuestro camino de autorealización nos hemos encontrado con una crisis que nos impide ser creadores de nuestro universo.

domingo, 27 de febrero de 2011

Reflexiones

6:30 de la mañana. Hace frío. Albacete, desierto. Pensándolo bien, me gustan estas calles sin ruidos ni coches. Es increíble la cantidad de reflexiones que se pueden hacer camino del trabajo. Para los que no me conocéis, os contaré: siempre encuentro una excusa para escribir o pintar, lo necesito.
Soy débil como una hoja en mitad de una tormenta, soy sensible como un velero que lucha contra el viento, soy feliz con cualquier cosa, por pequeña que sea.
Decía Kurt Vonnegut "mucho cuidado con lo que parecemos ser, porque al final somos lo que parecemos ser". Me gustaría ser una ola y tener su belleza, o la luz de una estrella e iluminar al mundo.
Siempre me han dicho que soy bohemia, hay veces que me he resistido a asumirlo, sin darme cuenta de que es la base de mi persona aunque durante años me que equivocado pensando que no. Pero si tener el alma llena, caminar descalza por la arena salteando las olas, o pintar árboles azules, rojos... significa ser bohemia, "LO SOY".
Poco a poco he aprendido a mejorar a exprimir la vida, también mi capacidad de resolver errores se va incrementando con el tiempo. Por mi forma de ser, no tengo ningún problema, si meto la pata, en asumirlo y corregir. Pero dejemos a un lado las equivocaciones y ocupémonos de la "felicidad", que es la cumbre que intento subir todos los días.Afortunadamente en la vida casi todo es solucionable y no hay nada perfecto, por lo que es bueno tener ética y cuando se comete un error reconocerlo y alegremente partir de la base de que existen y, muchas veces no se dan deliberadamnete, sino que se nos cuelan en nuestro vivir
Bueno, acaba mi reflexión. He llegado al hospital, me espera mi trabajo, un nuevo día infinito para revelar la capacidad humana y la fuerza de crecer con talento, marcándose metas sin techo. Un día para disfrutar alargando las horas. Y tanto disfruto mis días, mi pintura, que no puedo prescindir de ellos. Un día que brilla ostentando con orgullo el nombre de esta gran dicha: LA VIDA.

La pintura es mi vida

¿Qué significa para mí la pintura? Uf, veamos, ¿cómo explicarlo? Para mí es muy importante mantener un cierto nivel de felicidad con lo que hago. Tras haberme curtido en muchas y duras batallas, tanto personales como profesionales, decidí dar la mano al arte, ya que siempre ha formado parte de mi corazón, y ello me ha permitidio vivir tranquila, serena, creativa, firme en mis ideas, pero a la vez cercana, confiada.
Creo que formo parte de esas personas que, sin conocerlas, ni haber visto su rostro, podíamos ver su interior mirando uno de sus cuadros.
Pienso que la vida me ha regalado su legado, lo que ha supuesto todo un honor.
Mi trabajo se fusiona en una mezcla de pasión, sensualidad y color. Y si a eso le añadimos mucho amor, allí quedan mis raíces.
Fiel a mis principios y a los avatares propios de cada exposición, a veces surgen obras que parecen mágicas, y curiosamente, las que clasificamos de esta forma, son las que tienen que ver con mis emociones más profundas, lo que contribuye eficazmente a dar expresividad a mis trabajos, que cuando se llenan de colores dan vida al arte.
Los rojos cubren la vida de pasión, los verdes de naturaleza, el azul llena cielos y mares y mis blancos de pureza. Y así mis sentimientos se ven reflejados en cada uno de mis matices. Cuando los colores tiñen la madera, acaban convirtiéndose en una virtud que se apodera de aquellos que los miran. Y cuando me toco el corazón, en mis cuadros se refleja mi tan -tan. Lo que concebimos como creación, mi creación, nace de la mezcla de luz, pigmentos, pinceles, sentimientos y movimientos de mi mano. No quiero haber vivido para nada. Quiero capturar la magia de la felicidad para la gente que me rodea y que mi obra siga viviendo cuando yo me muera. Cuando pinto, cuando río, sé que estoy haciendo algo real y eso me da fuerzas para hacerlo cada día mejor. Y así, con mis pinceles, colores y sueños, lanzo mis propuestas al mundo. Reflejando mi idea del amor, de las emociones, de las vivencias y de todo lo que ello significa. Mi día a día son mi hijo y mi pintura.
¿Si me preguntas por mi color? Los preferidos son el rugir de las caracolas o la transparencia de una mirada, esos son mis colores. ¿Cómo pintarlos? Pues no lo sé, estoy en el intento.
Os cuento un secreto: "sueño con ser artista".

viernes, 28 de enero de 2011

domingo, 23 de enero de 2011

MIRANDO AL MAR

Mi viaje este fin de semana me lleva a Huércal Overa, un pueblo de Almería, donde la gente que no tiene mucho por hacer se sienta en las esquinas a ver pasar la vida. Mi historia en este lugar comienza el sábado 15 de enero, una mañana soleada. En mi paseo hacia el centro de este pueblo sus gentes me observan haciendo fotografías, ya que soy una extraña para ellos y después de una gran cuesta llego a la casa casi en ruinas de las cuatro torres. Una pena que se encuentre en esa situación tan deteriorada. En su jardín hay una grúa por lo que me imagino que le queda poco tiempo de vida, prosigo mi camino y más adelante me encuentro con la iglesia y poco más que contar. Bueno, sí, se me olvidaba nombrar a los universitarios, que se dedican, al llegar la tarde noche a hacer sonar sus motos calle arriba calle abajo sin tubos de escape. No dejando dormir ni a los del pueblo ni a los visitantes entre los cuales me incluyo pero mi destino no es éste, llevo varios meses sin ir al mar, y lo necesito. Por lo que me desplazo hasta Puerto Rey, en la playa de Vera zona casi desierta estos meses de invierno de la cual disfruto inmensamente. El agua parece tranquila, el sol hace intentos una y otra vez de aparecer entre las nubes dejando sus reflejos sobre el mar. En mi paseo voy marcando huellas sobre la arena que pasados unos minutos acaban por desaparecer con el ir y venir de las pequeñas olas.
Alguna que otra gaviota vuela sobre mi cabeza mejorando las vistas de este Mediterráneo infinito, de un azul casi irreal, que muestra toda su intensidad estos meses de invierno; todo un tributo al color.
Paso tras paso en mi caminar llego a una pequeña charca de agua dulce que llega hasta la playa y se encuentra llena de patos. Desde ella puedo ver cómo esa magnífica luz anaranjada del atardecer comienza a brillar intensamente sobre la laguna produciendo la oportuna transición de colores de la tarde a la noche, que se convierte en espectacular.
Aunque a todos nos gusta admirar la playa, hay quien la prefiere en fotografía, lejos de la arena, y la brisa del mar un poco fresca. Para ellos las fotos de la siguiente entrada. Pero querido lector, si tienes tiempo y no te importa la arena sobre los pies descalzos, piérdete en esta playa en invierno y disfruta de su paz porque es maravilloso sentirse tan vivo.

sábado, 8 de enero de 2011

Fines de semana para el deporte

Atrás dejamos el 2010, las Navidades... Espero que con el nuevo año también se deje atrás la falta de trabajo que afecta a muchas familias, pero en los comienzos de este año no todo son olvidos del año que nos deja; siempre quedan cosas buenas, las cuales debemos continuar. Y una vez más, dentro de pocas semanas, dará comienzo el Circuito de Carreras Populares. Son ya 11 años recorriendo los pueblos de nuestra provincia, pero los atletas no van solos: familiares, amigos... les acompañan en su viaje. Días para el deporte y hacer alguna que otra visita a las más variopintas zonas de nuestra provincia. No podemos olvidar las carreras de Alcaraz, Elche de la Sierra, Riópar, La Roda, Abengibre, Valdeganga, y sobre todo esta última por la gran cuesta... Pero no son solamente carreras y pueblos: son fines de semana compartidos entre familia y amigos, fines de semana añorados para los que nos quedamos esperando en la meta mientras aprovechamos para ver el pueblo, hacer algunas fotos, grabar vídeos, degustar productos típicos o cambiar la rutina diaria por un día al aire libre. Esperemos, un año más, poder disfrutar con estos momentos.

martes, 4 de enero de 2011

domingo, 26 de diciembre de 2010

Yeste

En cualquier tarea, el entusiasmo marca la diferencia, entre lo que se hace por obligación después de una semana llena de trabajo y lo que se hace por deseo.
Pues bien, hoy durante el desayuno hemos decidido hacer una excursión a Yeste, pueblo de la sierra de Albacete, un lugar para perderse como dice Jordi, que tuvo la oportunidad de conocerlo a fondo en el 2008 junto a Ruta Quetzal.
Nuestra aventura comienza después de varios kilómetros cuando llegamos a Elche de la Sierra, pueblo que ya conociamos por las carreras populares con la subida a la Peña de San Blas. Una paradita para que Jordi, Javi y Manuel cojan en el punto de información planos de senderos. Yo decido ir a comprar una candelaria (bollo con nueces y cabello de angel hecho en horno de leña tradicional). Inmediatamente, continuamos nuestro viaje pero ahora degustando este manjar. Las curvas de la carretera, el olor a pinos y la magia del paisaje aportan aún más relax a esta pequeña escapada, y es que muchas veces basta con elegir algo por lo que se puede sentir, aunque sea insignificante, para comenzar bien el día. Momentos para olvidar el estrés, los agobios de la ciudad... Un día para respirar, ver los colores del otoño, buscar níscalos, descubrir paisajes, recorrer sendas o hacer algunas fotos.
Entre pinos llega nuestra primera parada al lado de un pequeño riachuelo lleno de libélulas. Las miro detenidamente, es una pena que el 15% de esta especie en Europa se encuentre en peligro de extinción, pero siempre hay gente comprometida y se ha creado un programa llamado LIFE para el rescate de mariposas y libélulas.
Un momento para volar, poder apreciar el paisaje, comprender que no tenemos nada y lo tenemos todo.
Acercarse a los espacios naturales, cerrar los ojos, escuchar la naturaleza, supone una vuelta a las raices que sustentan la vida. Algo pasa en este lugar, entre el mito y la realidad, se cuela la vida misma.
Después de una comida en la cercanía de este riachuelo de aguas transparentes iniciamos nuestro camino.
Cuestas escarpadas con una inclinación importante, todo un recorrido especial. Mientras la tarde va avanzando, llegamos a un grupo de casas que siguen teniendo el sabor de la sierra, sus chimeneas humeantes nos indican la caída del sol. En estos lugares uno pone el acento en las otras cosas, en las otras pasiones, en los bienes que no tienen precio. Y así en mi camino de ascenso cierro los ojos y siento la paz, el frío de la tarde, el canto de los pájaros. Poco a poco, paso a paso, palo en mano llegamos a lo alto donde nos encontramos un mirador especial. Caracoleando desde lo alto, iniciamos nuestro descenso por una pequeña senda entre barro y piedras llenas de musgo, y dejándonos mecer por el suave ondular de sus cada vez más incipientes cuestas llegamos a los pies de un centenario nogal, enorme, con las hojas amarillas. No podemos olvidar que estamos en otoño. Bajo sus ramas hacemos algunas fotos y admiramos la cascada colgada de un risco de Collado Tornero. Su espectacularidad radica en el encajonamiento del agua en varios trayectos de su caida, realizando así piscinas y cascadas. Esta vista es una de las más espectaculares del Parque Natural Los Calares del Río Mundo, espacio protegido desde el año 2005 siendo uno de los más grandes de España. Pero lo mejor del día está por llegar...
Camino de Arroyo Chico nos decidimos a saludar a Antonio Manzanares, un fotógrafo de reconocimiento mundial, lleno de generosidad, atrevimiento y capacidad para reflejar con su cámara la naturaleza, reinventando la creatividad y así plasmando lo nunca visto, o quizás algo que por estar tan cerca pasa desapercibido.
Un kilómetro más acompañados por un paisaje que enamora, entre los árboles, susurros de animales, sonidos del agua que se mezclan en una irrepetible sinfonía.
La suerte está a nuestro favor: vemos a Antonio a lo lejos con unos amigos. Decidimos dejar el coche al llegar a la finca, ya que la atreviesa un río y recorremos el último trayecto a pie. Saludos, presentaciones y como siempre Antonio, educado, hospitalario, bohemio, nos dice que tenemos que subir a su casa en los Giles.
Atravesamos el río con el coche y ahí comienza nuestra aventura, cuando a mitad del río el vehículo comienza a derrapar. Antonio se ríe pero al final logramos salir.
Viendo estos paisajes entiendo el trabajo de Manzanares y los milagros de la naturaleza. Un camino forestal con una gran inclinación nos lleva a su refugio en lo alto de la montaña. La energía se percibe al llegar a la casa y poder desde el mirador contemplar todo el valle, junto a la escasa luz que dibuja las montañas al caer de la tarde, bosques de un verde casi negro. Impotentes ante tanta belleza hacemos algunas fotos de unas vistas que no tienen desperdicio. Momentos únicos que invitan a soñar y contemplar un laberinto lleno de magia donde el horizonte se vuelve generoso y así admiramos este refugio que parece ser perfecto para cualquier artista, auditorio de la naturaleza capaz de enamorar al más inmortal de los seres humanos. En esto consiste la metafísica de las cosas preciosas.
Cae la tarde, y Antonio, Carmen... como buenos anfitriones encienden la chimenea mientras tomamos una infusión de frutos secos y hierbas de la montaña. Pasan los minutos entre libros únicos llenos de fotografías, testigos de momentos de una vida. Mirando estas fotos uno se da cuenta de las hermosas lecciones que nos ofrece la naturaleza. Junto a la chimenea las estrellas comienzan a surgir y con ellas la despedida de un día reconfortable, cálido, lleno de sonrisas, detalles estimulantes que nos recuerdan que seguimos vivos.
Absolutamente entrañable.

lunes, 6 de diciembre de 2010

CUATRO DÍAS DE VACACIONES (III)

Me ha gustado la noche en el camping. El canto de las chicharras, muy abundantes en esta zona pero, en fin, tenemos todo un día por delante y nos decidimos a recorrer parte del Parque Natural del Cabo de Gata, no sin antes hacer una breve visita al supermercado de Las Negras para comprar hielo, coca-cola y pan del día. Iniciamos nuestro trayecto llegando a Los Albacetes. No sabíamos que existiera una aldea el Almería de semejante nombre, por lo que tomamos la fotografía de rigor. Continuando por la carretera, llegamos a una señal que nos indica la cercanía de la Playa del Carnaje, de acceso muy dificultoso, imposible para coches, y si no que se lo pregunten a Manuel que, de milagro, no cayó con su todo terreno por un barranco. Jordi y yo decidimos bajar a una playa que se divisa hermosísima desde la lejanía, pero inimaginable en la cercanía. Guijarros enormes de colores, todos iguales, como hechos por una misma máquina, la naturaleza. Olvidada del mundo, del estrés, solamente el sonido de alguna gaviota y del agua y dos palmeras medio secas a su comienzo. Pero toda su majestuosidad no reside solamente en eso, sino en la vista espectacular que hay, llegando a la orilla, consistente en dos volcanes simétricos, imagen digna de la más valiosa fotografía.

sábado, 4 de diciembre de 2010

CUATRO DÍAS DE VACACIONES (II)

La tienda, por poner, sobre el suelo pero, como siempre, con dos expertos, en unos segundos, pim, pam, la tienda se levanta. Y yo, sin mover un dedo. Algo más complicado resulta elevar por primera vez la hamaca, aunque parezca mentira y, si no, que se lo pregunten a la espalda de Jordi, con un acercamiento al suelo con la aceleración de la gravedad. Pero llegó McGuiver e hizo un nudo estupendo. Nada de esto nos impidió pasar unos buenos momentos entre risas y la instalación total. Por fin, un bañito y, después, ¡a comer!
Por la tarde, decidimos ir a comprar agua a un pequeño pueblo cercano, Las Negras y recordaré siempre la tarde que pasamos mirando al mar en su paseo marítimo con los pies colgando sobre la arena y tomándonos un helado entre risas y relax. Nada importante y, sin embargo, inolvidable.
Noche llena de estrellas, con las Perseidas. Estamos en el sitio adecuado, nada de contaminación y junto al mar.
El ruido del campamento nos despierta temprano. Un buen desayuno que, como siempre, he preparado previamente en casa: tostadas, café, fruta, pasteles, zumo... Bueno, no os cuento la cara de los vecinos y cómo se les iban los ojos a nuestra mesa de desayuno. Hay que tomar fuerzas porque vamos a vivir una gran aventura. Nos perderemos por las sendas del parque natural para llegar a una playa única. Pero eso será en otra entrada.

CUATRO DÍAS DE VACACIONES (I)

Llega agosto y tengo acumulados dos días de vacaciones que pienso disfrutar al máximo. Nuestro viaje comienza con los preparativos de un viaje de aventura: sacos de dormir, tiendas de campaña, zapatillas, mochilas, ah, se me olvidaba, la hamaca de Jordi, que ha llegado desde México y acompañando a la ruta durante todo su trayecto por España pero, por fin, está en casa dispuesta a que la estrenemos en nuestro viaje. Como siempre, Manuel dice que todo no cabe en su coche, pero estoy segura de que sí. Bueno, comienza nuestro viaje, rumbo a Almería. Noche para descansar en Huércal Overa y sueño reparador.
"Suena el rin, rin de tu despertador", no es la canción del verano, es realmente nuestro despertador. Aunque hay poca luz, la premura nos hace madrugar, ya que hay que coger plaza muy temprano en el camping del cabo de Gata La Caleta. Ilusionados, comienza el trayecto por la autovía. Nueve de la mañana: el acceso al camping, con algunas curvas, pero el marco es precioso, rodeado de mar.
Hay que esperar. Hasta las 10 no sabremos si podemos entrar o si hay plazas. Y decidimos dar una vuelta, cuando nos damos cuenta de que el sitio elegido es perfecto: playa privada y muy bonita. Pasados unos minutos, accedemos a nuestra parcela. Nos gusta, la ubicación es perfecta, rodeada de árboles. Vamos a montar la tienda y la hamaca.

COMIENZO DEL VERANO

Por fin, después de un año sin trabajo, me imagino que al igual que mucha gente, ya que esta crisis está llegando a miles de hogares españoles, llega el verano y, con él, un contrato de tres meses, la salvación durante algún tiempo. Todos, esperando disfrutar de unas vacaciones, llega el descanso tan anhelado. Yo, contenta de volver al trabajo y, una vez más, la alegría inunda mi corazón: estoy haciendo una mochila, otro año, para la Ruta Quetzal. Jordi, con exámenes, y yo, de reforma en la casa y otra vez trabajando. Un poco cansada, pero procuro llegar a todo. Y, como siempre, feliz, muy feliz. Este año, un nuevo sitio, el gimnasio, nuevas compañeras, Paqui, Mati, Choni, Yolanda y un sinfín de alegrías... lo mío es trabajar, disfruto con ello. Comienzan los madrugones, las ilusiones y las prisas veraniegas.

miércoles, 7 de abril de 2010

LOS MOMENTOS DE MI VIAJE (III)

Parece ser que hoy vamos a disfrutar del día y, tras nuestro paseo junto al mar y la cantidad de edificios de Mojácar, vamos dejando atrás el pueblo, camino de Carboneras. Quizá no haya sido la decisión más acertada, ya que a mí me dan mucho miedo las carreteras con curvas y, la verdad, esto parece una espiral. Al fondo, curvas, curvas y más curvas con unos desniveles impresionantes, por lo que me permito cerrar los ojos durante diez minutos hasta que pase esta tortura. Llegamos a Carboneras, donde se supone que la playa a la que vamos a acceder estará bien indicada, pero nada, por lo que decidimos preguntar a uno que tiene pinta de ser del pueblo, y la explicación deja mucho que desear, pero intentaremos seguirla. "Tienen que llegar a un parque lleno de cachivaches a la izquierda, pero para llegar a él tienen que callejear por todo Carboneras. Luego, a la central térmica y después a la desaladora. En fin, continúen la carretera." Encendemos el TomTom pero, una vez más, se equivoca, y nos lleva a una playa al lado de la cementera, que no tiene nada que ver con la que esperábamos.
Nuestro viaje todavía no está concluido: tendremos que localizar la playa. De nuevo, en el coche, ascendiendo una pequeña montaña con unas cuantas curvas y llegamos al sitio esperado, la Playa de los Muertos. Desde la carretera, la vista es espectacular, pero nuestro problema no termina aquí, porque no hay aparcamiento. Sin embargo, la suerte sigue a nuestro favor y, en un pequeño rincón, conseguimos meter el coche. Neveras, zapatillas, y dispuestos a bajar por un camino, resbalón tras resbalón. Muchos son los compañeros de la senda que deciden desistir en su empeño, dadas las condiciones del camino, pero nosotros continuamos, porque tenemos ganas de ver nuestra deseada playa. Y, tras un kilómetro de bajada por una gran pendiente, llegamos a nuestro destino. Una hermosa playa de pequeños cantos rodados con un azul turquesa inolvidable. Hermosa. Majestuosa. Parece mentira que el Mediterráneo pueda tener rincones así, perdidos, olvidados, pero al final encontrados. Rinconces para guardar en un trocito del alma y me despido mirando el azul del cielo mezclado con el turquesa del mar en el horizonte.

martes, 6 de abril de 2010

LOS MOMENTOS DE MI VIAJE (II)

Por fin atravesamos el puente estrecho que hay en la salida de Huércal Overa y una alegría, ya que hay un pequeño riachuelo que ha crecido por el agua de las lluvias, donde desde hace años todo estaba seco, incluyendo la vegetación.
Comienzan las curvas... Una, dos, tres... Pronto llega la incorporación a la autovía. Menos mal. Vamos a amenizarlo con un poco de música. Vera, el mar azul, tranquilo, uno de esos días para disfrutar de ese azul intenso que parece que se funde con el cielo. Pero nuestro objetivo no es este pueblo. Carretera y manta hacia Garrucha y Mojácar. ¡Ah, nos faltan unas patatas! Todo surge en nuestro camino, hoy no puede salir nada mal: una tienda abierta y, por fin, nuestras patatas. De nuevo, continuamos nuestro viaje. El TomTom, como siempre, nos pierde, y es que no lo hemos actualizado, pero ahí está el Garmin de Jordi que, a pesar de ser barato, siempre nos saca de los apuros. Mojácar, mar y playa, inmensidad. El conductor parece ser que se quiere quedar allí. Mirad, mirad, si es que nos podemos parar en este mismo momento; aquí no hay casi nadie. Pero nosotros, necios, tenemos un objetivo, y hay que cumplirlo, por lo que hacemos oídos sordos y decidimos continuar el camino. Bueno, un resalto, otro, y así hasta cincuenta o más. No dirán que hemos corrido... ¡cómo vamos a correr! La lenta velocidad nos permite ir disfrutando de este blanco pueblo de Almería que, a pesar de ser semana santa, no tiene muchos visitantes, y es que la crisis se siente en los bolsillos.